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lunes, junio 16, 2014

¡Hemingway nos da un soplo!

Traicionando al género, estoy leyendo a Hemingway, su libro Fiesta en París, donde recomienda a un autor policial (Simenon) y a otra de géneros muy emparentados (Marie Adelaide Belloc Lowndes).

Sobre Fiesta en París, ¿cómo decir algo que no sea bueno sobre esta obra? Sólo algo personal: pareciera un libro de amor, de disculpas, dedicado a su primera mujer. El fin del matrimonio fue el fin de las buenas épocas.

viernes, enero 05, 2007

Solapas, solapas, solapas

Las solapas de los libros son una excelente pista de buenas obras y autores del género. Vean este par de ejemplos sino:

1. De la solapa del libro de Padura Fuentes, Adiós, Hemingway, obtuve el dato de otros libros interesantes de la serie que pasaron a formar parte de mi lista de adquisiciones prioritarias. Hablo de Stevenson bajo las palmeras, de Alberto Manguel, y Cinco tardes con Simenon, de Julio Paredes. No conozco a los autores, pero soy fanático de los otros “autores”, los mencionados en los títulos, aunque Stevenson no haya aportado al policial.

2. Por la solapa de los libros de Colin Dexter supe de la Crime Writers’ Association. Y a través de esta tomé conocimiento de los mejores autores de la lengua inglesa.

jueves, enero 04, 2007

Leonardo Padura Fuentes, Adios, Hemingway: Hola, Conde

Me pareció: Excelente

¿Cómo resistirse a un libro policial de un premiado autor del género que tiene por personaje a Hemingway? Afortunadamente, no supe cómo.

Este excelente libro protagonizado por el policía cubano Mario Conde creció en mi consideración a media que avanzaba en su lectura. Mis temores iniciales se debían a que el relato parecía girar en demasía sobre la intimidad y la conciencia del detective, un personaje ensimismado y con tiempo para pensar por demás en sus conflictos internos (un poco a la manera del Inspector Morse de Colin Dexter, pero más).

Pero la historia comenzó a rodar y yo con ella. El caso gira alrededor del descubrimiento de un cadáver en la antigua residencia cubana de Hemingway. Conde, retirado ya, es invitado a liderar la investigación en forma extraoficial. Y lo hace tratando de resolver la relación de odio-amor que mantiene con el autor norteamericano (la misma que posee Padura Fuentes, según admite en su prólogo).

El recurso para contar las historias de Hemingway, en el pasado, con la investigación actual de Conde funciona a la perfección. Padura Fuentes va y viene en el tiempo armonizando los avances de cada historia y termina por unirlas en el presente gracias a la longevidad de ciertos personajes del entorno de Hemingway.
“Pero es que va a pasar algo grave con Hemingway…En la finca apareció un cadáver. Los huesos de un hombre que mataron hace cuarenta años. Le dieron dos balazos.” (p. 121)
Conde, al contrario que el lector, va resolviendo el caso a medida que avanza en la investigación. Las charlas finales de Conde con sus amigos y los de Hemingway les sirven al detective para confirmar su teoría y al autor para trasmitir al lector la solución hallada.

En definitiva, una joyita en nuestro idioma. Ojalá abundaran más los autores policiales como éste en nuestra lengua.

PD: mi valoración del libro puede haberse visto influenciada por mi gusto por Hemingway
  • Leonardo Padura Fuentes (2003), Adiós, Hemingway, Editorial Norma, Bogotá
  • Reseña editorial
  • 181 páginas