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jueves, octubre 02, 2014

Tradiciones de la literatura policial

A poco de leer algo de este género se hace evidente la diferencia entre la tradición policial norteamericana y la inglesa. Entre los thrillers de héroes de pocas palabras y abundante acción y mujeres, y los higiénicos crímenes atendidos por inspectores sobrecargados de la famosa "flema inglesa".

Pues esta distinción en comentada, en sus respectivos libros sobre literatura policial, por Keating y PD James.

Y, continuando con el repaso de Los Mejores Cuentos Policiales I y II , encuentro que Borges y Bioy le dan a esta distinción entre tradiciones el carácter de ramas principales del muy ramificado árbol de la literatura policial. Citemos mejor lo que dicen en su Prólogo:

"Es curioso observar que en su país de origen, el género progresivamente se aparta del modelo intelectual que proponen la páginas de Poe, y tiende a las violencias de los erótico y de lo sanguinario. Pensamos en Dashiell Hammett, en Raymond Chandler, en James Cain y en el justamente olvidado Erle Stanley Gardner. En Inglaterra, en cambio, es tradicional contrastar la atrocidad del crimen con el tranquilo ambiente rural o universitario en que los sitúan."

Aclaración: por "país de origen" se entiende los Estados Unidos. Lo dicen porque atribuyen el nacimiento de esta literatura a Edgar Allan Poe.

Por supuesto, a pesar del genial Dashiell Hammett, mi criterio hedonista (mismo que el utilizado por Bioy y Borges en la colección de cuentos mencionada, según confiesan en el Prólogo) me inclina hacia la rama inglesa del asunto. Aunque contemporáneamente, con tanto sueco escritor del género, Camilleri, Simenon, podríamos más bien decirle "rama europea".

lunes, junio 09, 2014

PD James nos pone en la pista nuevamente

Me pareció: EXCELENTE

¡De vuelta en la pista de la mejor literatura policial!

La vuelta la marca una pista encontrada en un reducto literario de una playa esteña en el Uruguay. Se trata nuevamente de la dama inglesa del crimen, Doña P.D. James. En un librería de saldos, a un ridículo precio, me vi obligado a adquirir el siguiente libro:
  • P.D. James (2010), Todo lo que sé sobre novela negra, Ediciones B, Barcelona
P.D. James, contrario a la manera del libro de Keating sobre el género, recorre en su libro, de una manera personal y muy subjetiva, la historia y ramas de la literatura policial. Revaloriza el género y da pistas sobre distintos autores de cada rama, asociándolos a su experiencia personal como lectora y escritora. El contenido y estilo del libro queda más claro viendo su título en inglés: Talking about Detective Fiction.

De la mano de P.D. James se facilita la tarea de rastrear nuevos autores para adicionar a nuestra biblioteca particular.

PD: Sobre Uruguay y la literatura, sólo mencionar que en Tres Cruces, su principal terminal de transporte terrestre (colectivos/buses, ¡bah!), conté al menos tres librerías. ¡Qué grandes los orientales!

lunes, octubre 16, 2006

P. D. James, Cierta clase de justicia: No el mejor Dalgliesh

Me pareció: Bueno

En esta novela P. D. James escapa, o parece hacerlo, en varios sentidos a la estructura y características tradicionales del género. Y a mi gusto lo hace con suerte diversa.

Desde el primer párrafo se anuncia la futura muerte que constituirá el crimen a resolver; y ésta no sucede hasta la página 140. Pareciera invertir así el desarrollo tradicional de la novela policial: en lugar de conocer post mortem a la víctima para buscar a su victimario, James aquí inicia el juego describiendo a quien anuncia como víctima y el transcurrir de sus últimos días.

Sin embargo, más que de semejante inversión, se trata de un recurso que le da una excusa para contar con detalles la “previa” de la víctima. Después de todo, iniciar con el crimen o anunciado la certeza futura de su acontecer, resultan equivalentes.

"Cuando la tarde del 11 de septiembre Venetia Aldridge se levantó para interrogar al principal testigo de cargo en el caso Regina v. Ashe le quedaban cuatro semanas, cuatro horas y cincuenta minutos de vida" (pág. 11)
Un problema que implica este recurso es que sin crimen no hay detective. Dalgliesh, “el” detective de James, no comienza su labor hasta bien avanzado el libro. Y luego, el libro va cambiando el punto de vista de la acción y así nunca alcanza un protagonismo sobresaliente. Además, en el desarrollo del personaje parece asumir que los lectores conocen sobradamente de antemano las peculiaridades de este detective. Con todo esto, el libro me dejó una impresión de la figura de Dalgliesh algo opaca.

Hacia el final de la trama el libro parece convertirse en una especie de thriller. Al punto que, por ser este el primer texto que leía de la autora, en varios momentos temí estar equivocado acerca del género en el que se ubica P. D. James. El engaño va demasiado lejos: me la pasé chequeando cuantas páginas faltaban con el temor a que la autora haya olvidado terminar de aclarar la solución al caso.

Finalmente la solución del caso es incuestionable y su narrativa envidiable. Pero habiendo leído de su autoría La sala del crimen (claramente superior según mi parecer) y a sabiendas de que es “daguera”, creo que Cierta clase de justicia ciertamente no hace entera justicia con todo lo bueno que pueden ser los libros de P. D. James.

PD: destacable el humor de P. D. James en la “Nota de la autora” con que inicia el libro.