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viernes, octubre 10, 2014

Más de Borges y el policial

A propósito de la vinculación de Borges con el policial comentada en anteriores posts, parece que es tal que mereció un libro:

  • Beatriz Celina Doallo, Borges y la literatura policial. Autor, Crítico y Jurado.

Que se vende acá:
http://www.boutiquedellibro.com.ar/9873313176/BORGES+Y+LA+LITERATURA+POLICIAL/#

lunes, septiembre 15, 2014

La conexión Borges - Martínez

Leyendo La Muerte y la Brújula, llama la atención como se vincula Crímenes Imperceptibles, de Guillermo Martínez, con este cuento de Borges.

Y conociendo de la afición borgiana de este último, la conexión está confirmada. Hablar más del tema sería ser demasiado indiscreto para quien no leyó alguna de estas obras, por lo que llega hasta aquí el comentario.

viernes, agosto 15, 2014

Borges se declara culpable (de lo mejor de la literatura policial)

A las ya comentadas vinculaciones entre Borges y el policial, faltaba agregar la más directa: ¡Borges escribió un cuento policial! Se trata de:

  • Jorge Luis Borges (2000), La Muerte y la Brújula, en Ficciones, Editorial Planeta DeAgostini, España

Con referencias al Dupin de Poe (el Adán de la literatura policial), el cuento tiene clara intenciones de pertenecer al género. No se trata de un cuento que, por su trama, personajes, u otras cuestiones, se catalogue como policial a posteriori, por sus lectores. Borges lo concibió, con toda intención, como un policial.

Recomendarlo es fácil; después de todo, lo escribió Borges. Son sólo unas 20 páginas y puede leerse online aquí o en numerosos otros sitios con sólo googlear el título.

lunes, agosto 11, 2014

Otra salida de pista

Saliendo otra vez del policial, releí lo siguiente:

  • John Kennedy Toole (1992),  La Conjura de los Necios, Editorial Anagrama, Barcelona

Muy recomendable, mezcla de Quijote moderno y humor volteriano. Además, el libro tiene una historia singular, contada en su mismo prólogo y también aquí.

¿"El Asedio" como policial?

Leído este libro de Pérez-Reverte comentado en la "pista" anterior. Como era de esperar, conociendo otras de sus obras que tuve la dicha de leer (La Reina del Sur, Cabo Trafalgar, los Alatriste y El Club Dumas), el libro es excelente, además de muy extenso en este caso.

Pero lo de policial, al punto de estar catalogado dentro de este género para los premios Edgar, parece un poco forzado. Sí, tiene algo de policial, pero incluso menos que su El Club Dumas y con seguridad nunca vamos a encontrar este libro en la estanterías de policiales o de novela negra de ninguna librería.

Dicho esto, vale la pena salirse de la pista de la mejor literatura policial para leer El Asedio o cualquiera de los libros de Don Arturo, que seguramente están entre lo mejor de la literatura contemporánea, cualquiera sea el género al que pertenezcan.

domingo, junio 22, 2014

Sospechas sobre Giorgio Scerbanenco

Me pareció: Bueno

De origen desconocido, seguramente de una librería de saldos, encontré el libro Muerte en la Escuela, de Giorgio Scerbanenco (en la foto, con su herramienta de trabajo). En la contratapa es presentado el autor como "el Simenon de Italia".

La novela en sí, más que negra, es oscura. Nada de trenes a Oriente, té a las cinco, campiña francesa. Ni Ladies o Misters. En cambio, sí hay jóvenes con amplios antecedentes penales, familias desintregadas, huérfanos, prostitutas jubiladas, bares y pisos de mala muerte.

Y tragedias profesionales y personales del protagonista, Duca Lamberti. Este detective literario es protagonista de cuatro libros de Scerbanenco, y de versiones cinematográficas (todo según este blog: Mis Detectives Favoritos).

El libro va de menos a más para el lector. En un caso aparentemente simple, el protagonista persevera en su idea de que hay algo más detrás que vale la pena investigar. Con cada joven asesino que investiga, Lamberti se va adentrando en nuevas miserias humanas, con la ciudad de Milán como escenografía. Y la solución es el escalón final en su descenso al submundo de la marginalidad milanesa.

Una reseña más completa, quizás demasiado para el que aún no leyó el libro, en Kayena Libros.

Anotado Scerbanenco como sospechoso. Sólo resta recolectar más pistas (leer otros libros) para elevar la acusación como culpable de buena literatura policial. Quizás no esté, a gusto de este servidor, dentro del círculo de los "grandes criminales" del género, pero vale la pena seguir investigándolo.
  • Giorgio Scerbanenco (1980), Muerte en la Escuela, Editorial Bruguera, Barcelona
  • 224 páginas

lunes, junio 09, 2014

PD James nos pone en la pista nuevamente

Me pareció: EXCELENTE

¡De vuelta en la pista de la mejor literatura policial!

La vuelta la marca una pista encontrada en un reducto literario de una playa esteña en el Uruguay. Se trata nuevamente de la dama inglesa del crimen, Doña P.D. James. En un librería de saldos, a un ridículo precio, me vi obligado a adquirir el siguiente libro:
  • P.D. James (2010), Todo lo que sé sobre novela negra, Ediciones B, Barcelona
P.D. James, contrario a la manera del libro de Keating sobre el género, recorre en su libro, de una manera personal y muy subjetiva, la historia y ramas de la literatura policial. Revaloriza el género y da pistas sobre distintos autores de cada rama, asociándolos a su experiencia personal como lectora y escritora. El contenido y estilo del libro queda más claro viendo su título en inglés: Talking about Detective Fiction.

De la mano de P.D. James se facilita la tarea de rastrear nuevos autores para adicionar a nuestra biblioteca particular.

PD: Sobre Uruguay y la literatura, sólo mencionar que en Tres Cruces, su principal terminal de transporte terrestre (colectivos/buses, ¡bah!), conté al menos tres librerías. ¡Qué grandes los orientales!

miércoles, agosto 31, 2011

¿Gabo, policial?

No sé como se define si una obra es policial, o no. Tampoco debe ser que una obra literaria se encuadre dentro de un solo género, excluyendo el resto.


Aceptado esto último, sólo queda reconocer que algo de policial es evidente en este libro de Gabriel García Márquez:
  • Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada (primera edición 1981)
Hay elementos básicos del género, como que el asunto principal del libro es el hecho del crimen y que se preserva una incógnita para el final, no ya sobre la autoría, si no sobre la validez de los motivos de los asesinos.

Si ponemos estos elementos en la pluma de un escritor como el mencionado, pues no hay ninguna duda que a los amantes del género policial necesariamente les gustará el libro. Y estaremos tentados de decir que García Márquez escribió un policial.

En resumen, para los amantes del género, estamos a la vista de un claro culpable de buena literura, sea o no reconocida como "policial".

lunes, julio 21, 2008

Camilleri x 3

En un ataque literario, para amenizar una semana fuera de casa, compré todo lo que tenían de Camilleri y su Salvo Montalbano en la librería del aeropuerto. Afortunadamente para mi solvencia económica, sólo tenían tres libros que aún no había leído:

  • La Luna de Papel
  • La Excursión a Tindari
  • La Nochevieja de Montalbano (relatos)
Siempre los publica Ediciones Salamandra. Eterno agradecimiento y loas a esta casa editorial.

Todos tienen el sello Camilleri, pero pongo a La Luna de Papel por sobre los demás. Montalbano se desarrolla mejor, a mi entender, en las novelas (sus comilonas, la relación con sus subordinados y con la ciudad, por ejemplo) y en La Excursión a Tindari el final se desluce un poco porque el motivo de los criminales no me convence en demasía.

domingo, diciembre 23, 2007

Joyita de la biblioteca familiar

Hablando de pastiches, encontré un tesoro en la biblioteca familiar: un libro de relatos de Sherlock Holmes, pero escrito por Adrian Connan Doyle, el hijo más joven de Arthur, y por John Dickson Carr, norteamericano y prócer del policial.

El libro está agotado en español, como informa la librería Estudio en Escarlata, que tiene una sección de libros pastiches.

Abajo, imágenes del libro.



lunes, diciembre 10, 2007

Caleb Carr y otra de solapas

Otro nombre a tener en cuenta: Caleb Carr.

Muy recomendable su libro El caso del secretario italiano. Se trata de un pastiche de Sherlock Holmes. (¿Qué es un pastiche? Con la respuesta, de paso, un acceso al sitio Sherlock-Holmes.es)

Cuesta un poco no intentar buscar las diferencias con las obras del autor original. Eso quita un poco del placer de la lectura.

Aunque esto es ya problema del lector, y supongo que sucede con cualquier pastiche. De todos modos, el libro se disfruta, mucho, sobre todo porque Carr lo hace bien, y no deja lugar a grandes críticas en la comparación de su libro con los relatos "originales" del gran detective de Conan Doyle.

El libro confirma además, como mencioné antes, que las solapas son una buena fuente de pistas para El caso Blog. Por la solapa me entero que el reconocimiento del autor proviene de una obra policial anterior, El Alienista, de la que no sabía su existencia. Al libro llegué atraído por el hecho de ser un pastiche de Sherlock Holmes. Nada conocía del autor. Y ahora sé de una nueva pista (obras anteriores de Carr) por donde seguir en la búsqueda de la mejor literatura policial.

Me entero, además, que es bastante usual la escritura de pastiches de relatos de Sherlock Holmes. Tendré que buscar más. Se puede empezar por la mencionada Sherlock-Holmes.es

jueves, noviembre 08, 2007

Todo lo había escrito Keating H. R. F.

Al leer tanta literatura policial uno comienza a pensar en el género desde un punto de vista crítico y surgen preguntas acerca de su naturaleza, características, normas, etc.

Por ejemplo: ¿Cuáles son sus reglas para la trama? ¿Qué estructura/s sigue? ¿En qué se diferencia esencialmente de otros géneros? ¿No existen ciertas subcategorías dentro de la literatura policial? ¿Cómo debería ser un típico protagonista, o inspector, de una serie de relatos policiales (ahora y hace un siglo)?

Bueno, todas esas cuestiones, que creía estaban poco tratadas o bien estaban analizadas en círculos literarios o publicaciones fuera del alcance de un simple lector, están vistas en el libro Escribir novela negra, de Keating H. R. F..

Muy recomendable para los adictos al policial. Y, sobre todo, fuente importantísima de autores, recomendados por alguien de “adentro”.

Para tener una idea de la variedad de temas que trata, va el índice del libro:

Prefacio a la segunda edición
Introducción

1. El boceto original
2. Las variaciones modernas
3. Los primos transatlánticos y otros
4. En la periferia
5. Cómo empezar, continuar y acabar
6. Últimas palabras

Libros recomendados
Páginas web y direcciones de interés
Índice analítico y de nombres

jueves, enero 04, 2007

Leonardo Padura Fuentes, Adios, Hemingway: Hola, Conde

Me pareció: Excelente

¿Cómo resistirse a un libro policial de un premiado autor del género que tiene por personaje a Hemingway? Afortunadamente, no supe cómo.

Este excelente libro protagonizado por el policía cubano Mario Conde creció en mi consideración a media que avanzaba en su lectura. Mis temores iniciales se debían a que el relato parecía girar en demasía sobre la intimidad y la conciencia del detective, un personaje ensimismado y con tiempo para pensar por demás en sus conflictos internos (un poco a la manera del Inspector Morse de Colin Dexter, pero más).

Pero la historia comenzó a rodar y yo con ella. El caso gira alrededor del descubrimiento de un cadáver en la antigua residencia cubana de Hemingway. Conde, retirado ya, es invitado a liderar la investigación en forma extraoficial. Y lo hace tratando de resolver la relación de odio-amor que mantiene con el autor norteamericano (la misma que posee Padura Fuentes, según admite en su prólogo).

El recurso para contar las historias de Hemingway, en el pasado, con la investigación actual de Conde funciona a la perfección. Padura Fuentes va y viene en el tiempo armonizando los avances de cada historia y termina por unirlas en el presente gracias a la longevidad de ciertos personajes del entorno de Hemingway.
“Pero es que va a pasar algo grave con Hemingway…En la finca apareció un cadáver. Los huesos de un hombre que mataron hace cuarenta años. Le dieron dos balazos.” (p. 121)
Conde, al contrario que el lector, va resolviendo el caso a medida que avanza en la investigación. Las charlas finales de Conde con sus amigos y los de Hemingway les sirven al detective para confirmar su teoría y al autor para trasmitir al lector la solución hallada.

En definitiva, una joyita en nuestro idioma. Ojalá abundaran más los autores policiales como éste en nuestra lengua.

PD: mi valoración del libro puede haberse visto influenciada por mi gusto por Hemingway
  • Leonardo Padura Fuentes (2003), Adiós, Hemingway, Editorial Norma, Bogotá
  • Reseña editorial
  • 181 páginas

lunes, octubre 16, 2006

P. D. James, Cierta clase de justicia: No el mejor Dalgliesh

Me pareció: Bueno

En esta novela P. D. James escapa, o parece hacerlo, en varios sentidos a la estructura y características tradicionales del género. Y a mi gusto lo hace con suerte diversa.

Desde el primer párrafo se anuncia la futura muerte que constituirá el crimen a resolver; y ésta no sucede hasta la página 140. Pareciera invertir así el desarrollo tradicional de la novela policial: en lugar de conocer post mortem a la víctima para buscar a su victimario, James aquí inicia el juego describiendo a quien anuncia como víctima y el transcurrir de sus últimos días.

Sin embargo, más que de semejante inversión, se trata de un recurso que le da una excusa para contar con detalles la “previa” de la víctima. Después de todo, iniciar con el crimen o anunciado la certeza futura de su acontecer, resultan equivalentes.

"Cuando la tarde del 11 de septiembre Venetia Aldridge se levantó para interrogar al principal testigo de cargo en el caso Regina v. Ashe le quedaban cuatro semanas, cuatro horas y cincuenta minutos de vida" (pág. 11)
Un problema que implica este recurso es que sin crimen no hay detective. Dalgliesh, “el” detective de James, no comienza su labor hasta bien avanzado el libro. Y luego, el libro va cambiando el punto de vista de la acción y así nunca alcanza un protagonismo sobresaliente. Además, en el desarrollo del personaje parece asumir que los lectores conocen sobradamente de antemano las peculiaridades de este detective. Con todo esto, el libro me dejó una impresión de la figura de Dalgliesh algo opaca.

Hacia el final de la trama el libro parece convertirse en una especie de thriller. Al punto que, por ser este el primer texto que leía de la autora, en varios momentos temí estar equivocado acerca del género en el que se ubica P. D. James. El engaño va demasiado lejos: me la pasé chequeando cuantas páginas faltaban con el temor a que la autora haya olvidado terminar de aclarar la solución al caso.

Finalmente la solución del caso es incuestionable y su narrativa envidiable. Pero habiendo leído de su autoría La sala del crimen (claramente superior según mi parecer) y a sabiendas de que es “daguera”, creo que Cierta clase de justicia ciertamente no hace entera justicia con todo lo bueno que pueden ser los libros de P. D. James.

PD: destacable el humor de P. D. James en la “Nota de la autora” con que inicia el libro.

miércoles, septiembre 27, 2006

Edgar Allan Poe, La Trilogía Dupin: La pista inicial

Me pareció: EXCELENTE

Por donde empezar si no es por el autor que inició el género, según coinciden los que saben. Los relatos policiales protagonizados por Dupin son Los crímenes de la rue Morgue, El misterio de la Marie Rogêt y La carta robada. Esta edición los agrupa bajo el título de La Trilogía Dupin, aunque estos mismos relatos pueden encontrarse en otras ediciones y en compilaciones varias de Poe.

En primer lugar me impresionó observar en los casos de Dupin recursos que aún se conservan en obras actuales: un investigador “serial” (con continuidad en otros relatos), un segundo en quien apoyarse, soluciones destinadas a sorprender por su simpleza, o la velada incitación al lector a pensar en falsas teorías. ¡Y son relatos de hace siglo y medio!

Los tres relatos me sorprendieron por sus soluciones, como entiendo debe ser en toda literatura policial, pero además me resultaron llamativos por su variedad. En el juego de pensar en posibles resoluciones mientras leo policial, siempre recurro a pensar en los antecedentes de resolución del mismo autor. Pero nada de esto me sirvió con Poe; los tres relatos poseen soluciones de distinto tipo: una rayana a lo fantástico, otra brutalmente simple, y una más canónica (considerando que para entonces aún no existía un canon).

Y un plus: tienen mucho Poe, especialmente en las crudas descripciones de las escenas de los crímenes. Me dejó de regalo imágenes mentales difíciles de olvidar, que me asombra que la traducción no haya sido capaz de opacar.

Me parece muy Poe también la estructura de sus relatos: observación + texto argumentativo, como si sus relatos fuesen producto de una necesidad de demostrar o ilustrar su tesis inicial. Encontré este mismo recurso en otras obras no policiales de Poe. Aisladamente, La carta robada parece escapar a esta estructura, pero pensándolo bien es parte de las argumentaciones iniciadas en Los crímenes de la rue Morgue por el amigo de Dupin en pro de demostrar la capacidad analítica de su amigo.

La sensación que me dejó esta lectura, tomando en cuenta el contexto de la obra, es que para un amante de la literatura policial, los relatos de Poe constituyen algo así como el Génesis de nuestra religión (el género policial).

  • Poe, Edgar Allan (2006), “La Trilogía Dupin”, Editorial Seix Barral, Barcelona.
  • Reseña editorial
  • 160 páginas